La alianza con su principal opositor de la primera administración le dio gobernabilidad y también funciona como “un sostén ante la opinión pública”, observó el politólogo. Así, el 79% de los frenteamplistas aprueba ahora la gestión y el 21% la desaprueba.
También es “significativo” el nivel de aprobación de la gestión del intendente dentro del Partido Nacional (38%) y la diferencia con el porcentaje de colorados que dio una opinión positiva (20%).
Si se comparan los mismos períodos de los dos mandatos (2007 y 2012) “obtenemos que en aquel momento se estaba en un 48% de desaprobación y hoy se está en un 46%”.