Agregó que la reposición o la reparación, por los trámites burocráticos que se requieren, “demora meses”.
“En Maldonado tenemos 25 autos rotos. Y hay algunos están circulando pero no tendrían que estar circulando”, aseguró.
En otro orden, admitió que hay preocupación por los graves y reiterados ataques a policías registrados en Montevideo, con el fin de robarles armas y chalecos antibalas. “Hablando con los compañeros, uno se pregunta: ¿cómo hace para ir a trabajar todos los días? Lo que pasó, pasó en Montevideo. Estamos en Maldonado, solamente a unos kilómetros… Todo puede llegar, se puede empezar a copiar. Pero el trabajo lo tenemos que seguir haciendo”, afirmó.
“Pero, por la cabeza de todos, pasa”, admitió.
Además, respondió con una risa a la recomendación afectada por el jefe de Policía de Montevideo para que los agentes circulen por zonas seguras. “¿Zona segura? ¿Vamos a ir a las comisarías en helicóptero o en avión? No tiene coherencia lo que dijo”, comentó.
Asimismo, sostuvo que tampoco es posible dejar el uniforme y las armas en el sitio de trabajo, como en Estados Unidos, por falta de infraestructura y por el propio sistema laboral de los efectivos. “No contamos con la cantidad de policías necesarios, ¿y vamos a hacer esas cosas? Por eso salimos uniformados y prontos”, subrayó.
Recordó que en Maldonado ya hubo un ataque a un funcionario de la Guardia de la Republicana para robarle el arma de reglamento, pero no tuvo la gravedad de los casos observados en los últimos días en Montevideo. “Pero las cosas malas se copian rápido”, alertó.