La evolución de indicadores sectoriales arrojó estos datos en el último relevamiento:
cultivos de invierno tuvieron producción récord, con precios altos, pero lejos de picos de hace seis meses.
La faena de bovinos volvió a alcanzar el umbral de 50.000 cabezas por semana tras casi 7 meses.
La producción industrial cayó en octubre (desestacionalizado) y es menor a un año atrás.
La construcción sigue firme tanto en obras grandes como en viviendas.
La recaudación en DGI por IVA cayó en noviembre (desestacionalizado) y es similar a igual mes de 2021.
El consumo de energía eléctrica bajó en noviembre (desestacionalizado) en industria y en residencias.
Las ventas de gasoil cayeron y de nafta se mantuvieron en octubre contra setiembre, desestacionalizado.
El movimiento de ómnibus en terminal Tres Cruces cayó en noviembre, desestacionalizado, contra octubre.
La venta de boletos en zona metropolitana fue menor en octubre que en setiembre, desestacionalizado.
El movimiento en rutas (por peajes) se mantuvo en noviembre contra octubre, desestacionalizado.
Pese a las recientes señales de enfriamiento, la economía uruguaya tiende a cerrar el año con un crecimiento del orden de 5% según el consenso entre estimaciones privadas, lo que da continuidad al crecimiento de 2021 que fue 4,4%.
La alta tasa de 2022 se debe al resultado del primer semestre.
En el segundo semestre se aprecia, en base tanto a estadísticas oficiales como a indicadores de adelanto, un estancamiento de la actividad, lo que se manifiesta en las últimas mediciones del ILC.
La producción de Uruguay logró una recuperación firme después de la recesión iniciada en 2019 y la brusca caída por la pandemia de 2020, pero ahora hay señales que muestran una ralentización de la economía, que tiene vínculo con el enfriamiento de la actividad global, señala parte del informe dado a conocer por Ceres.