Los ansiosos comenzaron a llegar poco antes de las 15, para hacer fila y poder entrar al recinto que prometía no sólo música sino juegos de playa, actividades artísticas y hasta masajes, donde más de uno se relajó con el servicio.
Al ingresar con la entrada se les hacía entrega de una pulsera donde explicaban la forma de compra en el lugar, con un innovador sistema digital se acreditaba el dinero en la pulsera y luego con un escaner se descontaba directamente, con el fin de hacer más ágil el servicio. Había para disfrutar de una fría Corona, tragos especialmente preparados para un atardecer y en Patio Verde, degustar selectos platos gastronómicos, incluyendo los típicos de Uruguay.
Los colores del atardecer combinados con el escenario multicolor que cambiaba al ritmo de la música generaron una experiencia inigualable.
Este evento internacional que pasó por Reino Unido, Italia, México y China, tocó suelo esteño y ahora continúa en Chile, México, Reino Unido, Italia, Dubai, India, Australia, China y Japón.(CS)