“Es una situación altamente disruptiva, se rompe el tejido encefálico y las conexiones interneuronales, las cuales son fundamentales para el funcionamiento del cuerpo humano. Afecta toda nuestra integridad”, explicó.
El especialista enfatizó que los impactos más frecuentes ocurren en dos grupos etarios: los jóvenes, especialmente alrededor de los 20 años, y los adultos mayores. En el primer grupo, las principales causas son los siniestros de tránsito, mientras que en los mayores predomina la caída.
Núñez resaltó que los proyectos de vida de quienes sufren un TCE quedan frecuentemente interrumpidos. “Las consecuencias no son solo para la persona afectada, sino también para las familias y la comunidad”, expresó. Además, resaltó el elevado costo que implica la atención médica de los pacientes con esta condición.
Para el doctor, la toma de conciencia y la prevención son pasos esenciales para reducir el impacto de esta problemática.