Otras dos compañeras, ambas residentes en La Capuera, admitieron que fueron cómplices de este hecho que obligó a interrumpir las clases en el liceo e incluso postergar un evento musical previsto para la jornada.
La Justicia resolvió no aplicarles sanción y, a pedido del fiscal, entregó a las tres adolescentes a sus padres, que fueron conminados a evitar que se repita este tipo de maniobras.