El incidente ocurrió el séptimo día de la regata y si bien la joven estuvo cinco días casi sin poder moverse, pudo completar la pierna y recibió la asistencia de un traumatólogo que también forma parte de la tripulación del Punta del Este.
"No pasó nada grave", dijo Sofía y valoró su participación en un tramo que estuvo signado por el oleaje y las tormentas. "Los primeros días fueron bastante calmos, con noches muy estrelladas y una ballena nos fue siguiendo muy de cerca", recordó.
"Cuando llegó la tormenta fue increíble ver el color del mar, cómo cambiaba", recordó. Navegaron con el velero ezcorado todo el tiempo, había que timonear con lentes de forma permanente, hizo frío intenso y hubo que modificar las costumbres del barco para preservar a la tripulación.
"Hubo un momento, luego del accidente, que pensé quién me había mandado acá pero enseguida eso se superó por la experiencia que significa cruzar el Atlántico en esta regata".
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