Según relató el denunciante, el individuo aprovecha los momentos en que las casas quedan desocupadas para forzar puertas y ventanas, generar destrozos y en algunos casos cocinar y comer dentro de las viviendas antes de retirarse. “Entró, cocinó, se tomó una cerveza de la heladera y se fue”, describió el vecino.
Lo particular del caso es que el individuo no parece buscar objetos de valor. “Yo tengo de todo y no tocó nada”, señaló el denunciante.
Según el vecino, la Policía ya cuenta con la identidad del sospechoso y registros fotográficos. Sin embargo, al no tratarse de hurto sino daño y violación de domicilio, las sanciones aplicables son menores. El individuo ya fue detenido y procesado con anterioridad por los mismos hechos.
Los vecinos, mientras tanto, se mantienen en alerta, aunque el denunciante aclaró que estarían dispuestos a ayudarlo si se acercara a pedir. “Si él se arrima a las casas, todos los vecinos pueden colaborar con él, pero no de esta manera”, afirmó.