Estuvo preso en Uruguay, Brasil, Argentina y Suecia y, se escapó en varias oportunidades. Lo intentaron matar más de una vez, la primera, recibió cuatro balazos, la última lo salvó un amigo cuando estaba a punto de ser acribillado por un sicario. Se movió por las rutas del narcotráfico entre Montevideo, Río de Janeiro, Bolivia, Chile, Miami, Ibiza, Barcelona, Milán y París. Por sus manos pasaron millones de dólares pero perdió casi todo. Pagó muy caro el costo por mantenerse en libertad o recuperarla, incluso con la vida de un hijo.
El escritor dijo que se trata de una persona que “viene de una clase media, o media alta. Se crió en Punta Caretas. Fue a colegios privados y tiene una buena formación educativa. Simplemente se dejó atrapar por la noche y decidió, asumiendo las consecuencias, dedicar su vida a la delincuencia”.
Señaló que, para hacer la obra, “estuve conversando con él un año, con un encuentro semanal de varias horas, para reconstruir su vida en base a sus recuerdos, siempre al borde la de muerte o de caer preso”.
Destacó que esta historia real derriba varios mitos sobre el narcotráfico, porque este hombre se desenvolvió en nuestro país hace 30 o 40 años. “Esto demuestra que el narcotráfico no es algo nuevo en Uruguay”, remarcó.
Indicó que en muchas etapas de su vida “su epicentro de ‘trabajo’ fue Punta del Este. Alquilaba casas por temporada, hacía fiestas… Venía gente de todos lados y especialmente de Brasil, donde tenía su mayor movimiento. Iba y venía a Brasil desde Punta del Este”.
Manifestó que hoy Canosa es “un abuelo más, que sale a caminar por la rambla y no llama demasiado la atención. Tiene una vida muy austera, sin lujos. Pero tiene una historia muy fuerte, que es la que se cuenta en el libro”.