En septiembre del año pasado, Pereyra Huelmo había apelado el fallo en primera instancia afirmando que, en su teoría del caso, a su cliente nadie lo había contactado. Sostuvo que fiscalía lo había llevado “como chivo expiatorio en base a declaraciones de testigos protegidos, a los que no tuvimos acceso, obviamente. Y en base a declaraciones que no sabemos la fuente… Son declaraciones de terceras personas, incluso; no de testigos directos”.
“No hay ningún registro fílmico ni testimonial que acredite la presencia de mi defendido en la escena del hecho”, remarcó la abogada en aquel momento.
Ahora, en el recurso de casación, Pereyra Huelmo apunta a la valoración de la prueba: sostiene que una prueba basada en testigos de oídas no puede ser sopesada de la misma forma que un registro fílmico, por ejemplo.
Además, afirma que de acuerdo a lo establecido en el nuevo CPP, vigente desde fines de 2017, este aspecto debería ser tenido en cuenta en los procesos: sin embargo, a su criterio, hay operadores judiciales que aún no se han aquilatado a todo lo que implica el razonamiento para condenar que puso en práctica el nuevo código.
ESCUCHE LA ENTREVISTA COMPLETA: