Esto dificultó las tareas de los funcionarios y técnicos especializados en fauna que trabajaron en la ECFA para lograr rehabilitar y devolver las características de comportamiento que el animal necesitaba para incorporarse a la naturaleza de manera satisfactoria. Es decir, el zorro necesitaba adquirir las habilidades que le permitieran vivir en su hábitat natural y poder sobrevivir, cazar y reproducirse.
En el plazo de un año, más de 150 animales de diferentes especies de fauna autóctona han llegado a la estación de cría por diferentes circunstancias y han sido reintegrados por estos a la vida silvestre. En el caso del zorro gris, es el sexto liberado por ECFA y reintegrado a su hábitat natural.
Foto: Intendencia de Maldonado