Se dispuso la internación del chico junto a otros dos menores más en el INAU en Montevideo, mientras que un mayor, de 18 años, que participó como "campana" en los asaltos, fue remitido a la cárcel como autor de 7 rapiñas, tres de ellas en grado de tentativa.
Estos menores y el mayor venían participando en numerosas rapiñas cometidas en comercios y omnibus del servicio local de pasajeros, en algunas de ellas con inusitada violencia y con disparos de arma de fuego.
Esta familia no estaba en un contexto crìtico sino que vivía en una vivienda del Cerro Pelado y el padre era empleado en una barraca de la zona y la mujer trabajaba de mucama en Punta del Este, mientras que el menor concurría al liceo de ese balneario, para cuyo traslado sus progenitores le habían adquirido una moto de 110cc, no teniendo libreta para conducirla en virtud de su edad. Por otro lado, tampoco sus padres se interiorizaban donde conseguía la ropa de marcas reconocidas y costosas que vestía su hijo, la que adquiría con el producto de sus rapiñas.