Avelino, egresada de la formación en danza candombe del Sodre, defendió estos espacios de debate como puentes para trasladar las demandas reales de la comunidad afro a las agendas políticas: “Son sumamente importantes porque abren puertas. Desde mi lugar como activista antirracista vengo a plantear qué necesidades hay hoy en día en territorio”.
Por su parte, Eda Mendiola, referente del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) en Maldonado, expuso que las personas afrodescendientes siguen sufriendo fuertes discriminaciones en áreas fundamentales como el empleo, la educación y el acceso al sistema de salud.
La referente también alertó que el racismo opera de forma sutil pero constante a través del lenguaje cotidiano y el humor popular. “Si bien podemos decir que se ha avanzado mucho en lo que tiene que ver con los derechos humanos, seguimos asistiendo a una fuerte discriminación”, declaró en rueda de prensa.
"Se necesitan políticas públicas comprometidas y específicas para poder de alguna manera reparar la gran injusticia social que existe", afirmó. En esa línea enfatizó sobre la deuda histórica que se mantiene “con la población afrodescendiente de nuestro país”.
Mendiola concluyó que “el reconocimiento de la esclavitud como una de las peores violaciones a los derechos humanos” es el primer paso obligatorio hacia la reparación.