“Hace días a partir de las 7 de la tarde es el lejano oeste y no hay presencia policial”, dijo Orlando, un vecino del barrio. “Hace dos meses que no se ven policías acá”, enfatizó.
Relató que “andan con revólver en mano” y que no puede dejar a sus hijos ir al supermercado “porque te le pegan un tiro a un niño”.
Orlando contó que a partir de las 19.00 cierran todas las persianas “porque no se puede vivir” y comparó la gravedad de la situación con un toque de queda. “A partir de las 7 de la tarde es toque de queda acá”.
“Cuando nos den las viviendas a todos acá ¿a dónde va a ir esa gente?”, preguntó.
Según informó el vecino, el domingo hubo más de 60 detonaciones en el barrio.
Adrián es otro de los vecinos que relató a FM GENTE la situación que padecen. “Esta gente tira tiros para todos lados”, expresó, y dijo que en la noche del lunes vivieron “momentos de angustia”.
También se refirió a la balacera del pasado domingo y dijo que “parecía que era fin de año por la manera que tiraban (tiros)”. “La gente recién llegaba de trabajar y no se podía ni ir al supermercadito”, agregó.
Adrián dijo que temían por su seguridad ya que, aunque se mantuvieran encerrados, las casas eran precarias y no sabían si una bala podía alcanzar y atravesar su vivienda.
“Acá de día hacen cola y compran la droga como compran en un quiosco. Si no ven eso, pará…”, reclamó el vecino que está esperando ser realojado al nuevo barrio.
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