El apagón ocurrió a partir de las 13:00 horas, tras la caída de dos líneas de transmisión de alta tensión operadas por la distribuidora Edesur. La falta de energía dejó sin funcionar semáforos en varias zonas, lo que complicó aún más el ya complicado tráfico porteño. La interrupción del servicio de subte también contribuyó a la congestión, ya que varias líneas quedaron fuera de servicio.
El calor extremo, con temperaturas superiores a los 40 grados, agravó la situación, mientras el Servicio Meteorológico Nacional emitía un alerta roja por calor en varias provincias argentinas. A pesar de los esfuerzos del Gobierno de la Ciudad, que desplegó agentes de tránsito y seguridad, y de Bomberos, que asistieron a más de 50 personas atrapadas en ascensores, la ciudad seguía enfrentando serias dificultades para restablecer la normalidad.
A las 17:00 horas, aún quedaban más de 150.000 usuarios sin electricidad. Mientras tanto, el operativo para recuperar el servicio continúa, y el Gobierno porteño trabaja en la reparación de los semáforos y en mitigar los efectos del apagón.