Los afectados realizan giros de dinero que, en algunos casos, han superado los 6.000 dólares. Una vez concretado el pago, los estafadores bloquean a los compradores y desaparecen. Desde la empresa indicaron que diariamente reciben entre tres y cuatro personas que fueron víctimas de este fraude.
El dueño de la firma, Antonio Di Fortuna, presentó una denuncia, pero la respuesta de las autoridades ha sido que no pueden intervenir directamente, ya que la empresa no es la perjudicada en la transacción. Tampoco han tomado medidas sobre el uso indebido del nombre comercial en estos delitos.
Una de las víctimas se presentó el día lunes en la empresa tras haber perdido todos sus ahorros en la maniobra. Según explicó, además de los pagos, los estafadores entregan facturas falsas que aparentan ser documentos legítimos de la transacción.