En Paysandú otro testimonio apuntó a que en 2002 quedó con una deuda de $ 300.000 que en la actualidad son $ 52.000.000 y le impide retirarse.
En Treinta y Tres, una mujer que perdió a su marido y quedó con un niño pequeño no puede cobrar una pensión por una deuda que dejó su esposo de $ 3.000.000.
Estas situaciones son “moneda corriente” a lo largo y ancho del Uruguay según Pereyra, por un BPS que “estigmatiza” al sector empresarial y la familia del comerciante.