Según explicó, la tortuga verde es la especie más abundante en las aguas costeras de Uruguay y, durante el invierno, algunos ejemplares permanecen en el país en un estado de letargo conocido como brumación. Cuando la temperatura del agua desciende por debajo de los 14 °C dejan de alimentarse y quedan en una situación de mayor vulnerabilidad.
Karumbé indicó que varios ejemplares presentan adherido a su caparazón el caracol invasor Rapana venosa, lo que dificulta su flotación y provoca que permanezcan durante más tiempo en la superficie. Esto aumenta el riesgo de hipotermia y de que las tortugas queden varadas o mueran.
De acuerdo con los registros preliminares de la organización y del Grupo de Trabajo en Varamientos, entre mayo y el 20 de junio fueron reportadas 47 tortugas varadas, vivas o muertas. Los datos serán comparados con registros históricos para determinar si la cifra supera los valores habituales.
Ante el pronóstico de que continúen las bajas temperaturas, Karumbé pidió a la población que, si encuentra una tortuga en la playa o flotando cerca de la costa, no la devuelva al mar, no retire elementos adheridos a su cuerpo, no la manipule y se comunique con Karumbé (099 917 811) o con el Grupo de Trabajo en Varamientos (098 490 889).