La iniciativa surge en un contexto de debate intenso sobre cómo gestionar la creciente cantidad de personas viviendo en la calle y la seguridad en las zonas urbanas.
Los puntos clave de la propuesta de Blás son la prohibición de ocupar de forma continuada los espacios públicos - tanto de día como de noche - que implique instalarse o asentarse en ellos, y la facultad de la Policía para trasladar de oficio y de forma obligatoria a las personas a refugios o centros de salud.
También los gobiernos departamentales estarían habilitados para retirar objetos y pertenencias de la vía pública.
El proyecto también prevé un régimen de infracciones, estableciendo responsabilidades según la gravedad de las conductas.