Una funcionaria judicial de Florida, con 39 años de carrera y a punto de jubilarse, fue procesada sin prisión por encubrimiento y deberá cumplir arresto domiciliario total por el término de 90 días. Esta mujer alertaba a su sobrino, miembro de la banda, sobre las detenciones y solicitudes de allanamientos de Investigaciones de la Policía de Maldonado.
La operación consistía en utilizar las claves de tarjetas de crédito de clientes de VISA para adjudicar gastos de entre $ 500 y $ 1.000 por recargas telefónicas que eran vendidas luego a particulares a precios sensiblemente inferiores. Solamente VISA, reportó estafas por unos U$S 100.000 aunque la cifra podría ser superior ya que se siguen recabando datos al igual que en otra administradora.
Las claves de las tarjetas eran aportadas por piratas informáticos (hackers) desde Argentina y Colombia, quienes a través de una red de internacional de giros recibían su porcentaje que oscilaba en el 30% del total de las operaciones.